
Debemos de preguntarnos por qué existen las mafias y el tráfico de mujeres: la oferta de mujeres que ejercen la prostitución de manera libre y voluntaria no es suficiente para atender toda la demanda. Al faltar 'oferta' de chicas, los dueños del cotarro utilizan la extorsión, las mafias, en definitiva, la trata y tráfico de mujeres con fines de explotación sexual.
Tenemos entonces que el problema es un exceso de demanda. Los hombres siguen demandando mujeres para comprar sus servicios. Les da igual que la chica que les ofrecen esté aquí de manera engañada, secuestrada y explotada. Los clientes disfrutan del servicio y lo demás les da igual.
Llegados a este punto, sólo podría regularse la prostitución consentida (las que la ejercen porque quieren): existe, claro, pero son minoría y no dan lugar a los problemas reales de la prostitución (tráfico, explotación y esclavitud).
Por tanto, deberíamos actuar para disminuir la demanda. Habría que incidir sobre los clientes, sobre los hombres. Esto ya es una cuestión de educación en valores, de educación en relaciones afectivas en condiciones de igualdad, de respeto por la otra persona, y de no satisfacer tus necesidades con una víctima de las mafias del tráfico de mujeres con fines de explotación sexual.
Esta es mi reflexión personal sobre este asunto, sin entrar en el debate eterno abolición-regulación-prohibición... Vayamos primero a lo urgente, a lo ilegal, al crimen organizado. Más adelante ya debatiremos acerca de si la opción personal, libre y voluntaria de una mujer que quiera ser prostituta, y de si la opción personal, libre y voluntaria de un hombre que quiere pagar por tener sexo es o no válida. Pero como digo, ese será otro debate.








